Escritor y ghostwriter
La noche de la luna llena

En el café NEÓN
¿Qué debería sentir al saber que mi mujer me es infiel?
Desde hace un mes, tengo este irracional comportamiento de fingir que no sé nada de su romance y esperando que, tal vez, en algún momento se canse de esta mentira y francamente me explique por qué seguimos tan unidos en nuestro mutuo engaño.
Suaves gotas de ácida lluvia acarician mi reflejo en la ventana del café, donde solíamos quedarnos en los tiempos de novios. Vine para poder concentrarme en entender qué ha fallado, pero... sólo veo las gotas deslizarse al son de When a man loves a woman. Eso también es mentira. Estas palabras, Michael las sacó de algún cuento de hadas. La realidad no es tan empalagosa.
Mientras contemplo, como paralizado, cómo las gotas intentan corroer el ventanal, me doy cuenta de que su fantasmagórico amor es más corrosivo que la composición de la lluvia que llena mi ciudad. Su impacto lo he sentido demasiado tarde, pero me tranquiliza saber que, por lo menos, los científicos han podido encontrar no sé qué agente químico para incorporarlo en casi cualquier material que se fabrica hoy en día y así reducir a cero el impacto del ácido que nos cae del cielo, como recompensa por la avaricia tonta del Homo Omnisapiens. Con un toque suave en el hombro, la camarera me sonríe y deja una copa de wermut sobre la mesa. Es muy linda.
Estoy aquí, a solas con el entorno. Miro a través del ventanal a la calle abarrotada con transporte y gente. ¿Adónde vais a estas horas? Todos callados y muy ocupados. Todos tienen prisa. Menos mal que todos los establecimientos tienen supresores de ruido, porque si no, nos hubiésemos hecho sordos.
Es curioso, pero no me preocupa nuestra situación sentimental... es más, sólo advierto ahogada indiferencia. No me importa ella. No me importa él. ¡Casi no me importo yo mismo! Pero sí, después de una copa de wermut, cobran importancia estas multicolores gotas de nuestra lluvia, que no tiene piedad. Y el reflejo de la camarera en el ventanal, mirándome de reojo, también. Qué linda.
Ahora es normal que durante seis meses seguidos el cielo desahogue sus tristezas sobre nosotros sin cesar, para purificar algún espacio para los sabios y tontos. Pero ¿qué piensa de nosotros en realidad? Qué importa. Lo que importa es que todo se empeora y este año, 2056, nos ha traído lluvias y más lluvias, en otoño e invierno, y que, si no fuera por los arquitectos, incitados por el desesperado gobierno a encontrar remedio a las inundaciones, los creyentes de la ira de Dios se hubiesen hecho con el poder gubernamental y hubiesen obligado a construir el Arca de Noé. Hmm... la auténtica salvación.
Esta noche es especial, como cualquier otra, pero, precisamente, ahora tengo esta clara compresión del valor neutral que tienen las cosas. Creo que el Universo es neutral.
...